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Revista Lindaraja

nº  19,  noviembre de 2008

 

 

EL VACÍO EN SAN JUAN DE LA CRUZ

Y EN EL BUDISMO ZEN

 

Marco Antonio de la Rosa Ruiz Esparza

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

 

  Dos escuelas del Budismo primitivo encierran elementos que van a tener una gran importancia en el Mahayana y que configuran decisivamente el transfondo del Zen. La primera de ellas es la escuela del “camino medio” (madhyamika), cuyo gran sabio y creador es Nagarjuna (India, siglos II-III). “Después de negar todas las sustancias, propiedades, rasgos esenciales, predicamentos, definiciones, conclusiones racionales, la realidad sin más sólo puede verse con el ojo del prajna(DUMOULIN H., Para entender el Budismo. Mensajero, Bilbao 1997 (y también Herder 1982), pág. 44. Citado por Schlüter R.A.M., Mística en las religiones orientales comparada con las de nuestra cultura. En: Idem, González F.J.I., Mística oriental y mística cristiana. Cuadernos FyS. Sal Terrae. Santander 1998, pág. 20). Es sunyata, vacío. “Lo más importante del Zen es caer en la cuenta del vacío”, me repetía mi maestro Zen –nos dice la Hna Schlüter, Kiun-an, Maestra Zen-. Sunyata, vacío, es el centro del Zen. Este vacío no tiene nada que ver con el nihilismo ni con ser o no-ser. Dicho con una imagen: es un vaso con agua clara hasta el borde, en que no hay ni una mota en suspensión. No se distingue nada. O un cielo azul, totalmente despegado. En Japón, “vacío” es valioso, es puro, agua pura; “lleno”, en cambio, suena a negativo, es como agua en que flotan impurezas. Decir las cosas son vacío y que el yo es vacío significa que no tienen una “sustancia”, por sutil que significa que no existan. “Buda nunca enseñó que yo no existiera, sino únicamente que no se puede percibir” (E.Conze citado por DUMOULIN, Para entender el Budismo, Ed. Mensajero, Bilbao 1997, 62). (Schlüter, op.cit., págs. 20-21).

  Es muy característico para el Zen sunya (vacío, adjetivo) y sunyata (el vacío). El mundo que vemos, con todas sus manifestaciones o fenómenos, en realidad es vacío; también lo es el yo empírico, el pequeño yo. El hombre anda errante por el mundo, mientras está apegado a sus manifestaciones y a su pequeño yo y no descubre la ralidad primera o absoluta.

  En la meditación aprende a vaciarse de todos los modos y maneras y formas, llegando así a una experiencia en que no hay ninguna forma concreta, ningún concepto; es experiencia vacía para los sentidos y la razón, pero llena de “sustancia” indefinible. Es un entender no entendiendo. Este vacío es una plenitud y tiene mucho en común con la contemplación oscura de algunos místicos cristianos, como por ejemplo San Juan de la Cruz. (Schlüter R.A.M., Budismo Zen y su espiritualidad. En: García H.J. (dir.), Pluralismo Religioso III. Religiones no cristianas. Col. Temas vivos 12. Atenas. Madrid 1997, pág.328).

 

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Marco Antonio de la Rosa Ruiz Esparza, M.G. (Misionero de Guadalupe). Nacido en Aguascalientes, Ags., (Méx.). Estudió filosofía en la Universidad Iberoamericana y teología en la Universidad Intercontinental, obteniendo el título de licenciado en teología. Ordenado sacerdote en 1983. Reside en Japón desde 1986. Párroco de Sukugawa, Pref. Fukushima (1992-1996). Representante de los Misioneros de Guadalupe ante el Consejo Diocesano de Pastoral de la Diócesis de Sendai, noroeste de Japón (1993-97) y del 2004 a la fecha miembro del Consejo Presbiteral y en ausencia del obispo del Consejo de Gobierno de la misma. Trabajo de Pastoral de Conjunto en la región de Aizu, Prefectura de Fukushima (1996-2004), donde fue director de dos grupos de contemplación Sadhana y Moderador de la misma (2002-2004). Practicó zazen con los Maestros Zen, Drs. Sato Kenko y Klaus Riesenhuber, S.J., y continúa bajo la asesoría del último. Desde febrero 2005 formará parte del Consejo Regional de la Misión de Japón de los Misioneros de Guadadalupe para el período 2005-2009. Actualmente reside en la catedral de Sendai.