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                                lindaraja    REVISTA de estudios interdisciplinares y transdisciplinares. ISSN:  1698 - 2169

 

 

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Revista Lindaraja

nº  20, 

diciembre de 2008

 

 

FILOSOFÍAS DE LA DIFERENCIA:

FOUCAULT, DELEUZE, DERRIDA Y LÉVINAS

 

Esther Zarzo Durá

 

 

  Índice:

 

0. Resumen

1. Antecedentes

            1. 1. La Repetición en S. Freud

            1. 2. El Acontecimiento en M. Heidegger

2. Pensamiento Francés Contemporáneo

            2. 1. El Pensamiento del Afuera de M. Foucault

            2. 2. Identidad y Diferencia en G. Deleuze

            2. 3. La Alteridad en J. Derrida

            2. 4. El Otro en E. Levinas

3. Comentario de textos

4. Bibliografía……

 

   

0. Resumen:

 

            El presente trabajo analiza un interés, aparentemente general, que surgió en Francia, en la década de los 70, por nociones como Novedad, Acontecimiento, Ruptura, Discontinuidad, Alteridad, Repetición, etc. que generó relecturas de autores como F. Nietzsche, S. Freud y M. Heidegger, quienes si “se encontraron” con tales nociones, pero no pudieron explicarlas con sus Sistemas.

            ¿Por qué no las podían explicar? ¿Qué no contemplaban? ¿Cómo se puede atender a lo que se escapaba a sus sistemas?

             Trataremos primero la Repetición de S. Freud y el Acontecimiento de M. Heidegger, para después estudiar cómo algunos de los autores del llamado Pensamiento Francés Contemporáneo, intentan, desde distintos puntos, atender a lo que escapa a este Sistema de la Representación por su propio funcionamiento, a lo “Más allá” de lo decible, de lo experimentable, o de lo recibible.

             Iremos viendo cómo M. Foucault plantea que se puede atender a ese “Más allá” del Sistema haciendo una Arqueología de las discontinuidades en las sujeciones base del Pensamiento considerado.

            Por otro lado, G. Deleuze definirá una Metafísica de Flujos que permita concebir la inter-contaminación del Adentro y el Afuera.

            También, J. Derrida señala a ese “Más allá”, concibiéndolo como un habitante asediante indecidible, pues considera que no se puede salir a un Afuera Neutro.

            Y por último, E. Lévinas, dirá que se puede ir “Más allá” del Sistema de la Totalidad, no con una operación del Pensamiento Totalizante, sino como vacío respecto a él, partiendo del Otro Concreto Infinito como Revelación, y la Relación Ética como Otro Modo que Ser.

             No dicen lo mismo, ni hay linealidad entre ellos, pero todos intentan no partir del Sistema de la Identidad originaria, entendiéndola como fruto de Diferir de si misma, señalando que lo catalogado por el Sistema como Radicalmente Otro a la Identidad, está Dentro.

 

1. Antecedentes:

 

1. 1. La Repetición de S. Freud:

 

            De Sigmund Freud (1856 Austria- 1939)  hemos trabajado Lo Ominoso (1919) y Más allá del Principio del Placer (1920) con el objetivo de ver cómo ante un indecidible por el Sistema, se lo reduce igualmente a las categorías vigentes. 

            En la segunda, expone las Hipótesis especulativas de su Meta-psicología.

            Plantea que el Aparato Anímico tiende automáticamente a una cantidad de excitación estable; todo lo que eleve las tensiones produce displacer o es antifuncional. 

            En el Aparato Anímico Primario rige el Principio del Placer, que en alto grado es perjudicial para sobrevivir en el exterior, por eso, según la fase de evolución del “Yo”, se va sustituyendo por el Principio de Realidad, reprimiendo unos impulsos y no otros. Sin embargo, ésta represión es el Principio del Displacer

            El Displacer puede provenir de instintos insatisfechos o de una agresión exterior, y aquí tenemos la Tópica

            Si es Exterior, el Sistema Consciente sería el receptor, filtrador y relativizador de tal energía. Según sea la relación con tal tipo de peligro, la respuesta será Angustia (=preparación al peligro incluso desconocido), Miedo (=reclama el objeto que lo inspira), o Susto (=estado provocado por un peligro inesperado para el que no se tenía preparación), dejando Huella en el Inconsciente como Trauma (=Neurosis Traumática), lo cual reintegra constantemente al enfermo en la situación de sobresalto, repitiendo la perturbación.             

            Si la excitación es Interior, el Sistema Inconsciente no tiene membrana protectora que filtre tal energía, con lo que, si es demasiado energética la trata como si viniera del exterior, con el Sistema Defensivo de la Proyección, que descarga la energía ligándola a otro algo (=Carga de Reposo) o creando contra-cargas, intentando instintivamente volver a la estabilidad, según Freud, retornar a la Quietud Psíquica del Estado Original de Neutralidad, la Muerte. Esto implicaría que el Principio del Placer está al servicio de la Pulsión de Muerte, que “Más allá” del Principio del Placer está la Pulsión de Muerte

            Pero, si nos damos cuenta, la explicación es insuficiente: las Repeticiones no responden sólo al Principio del Placer, también se repiten sucesos desagradables; tendencia que Freud detecta en el “Juego Infantil” de lanzar objetos lejos de si, en el que, según su interpretación, se renuncia a la satisfacción del instinto inmediato.

            Lo que ha ocurrido es que no ha explicado la Compulsión de Repetición, sólo ha distinguido una tópica y la ha interpretado como Pulsión de Muerte, cayendo en vacío explicativo porque, con su Meta-psicología Estática de Lógica Binaria no puede atender a una Repetición Sustantiva como factum, “ello repite”, Intransitiva, por si, sin fin, de si, mutación generadora de Novedad imprevisible, incausada, sin sentido previo, no lingüística; porque sólo ha conceptuado la Repetición Objetiva, compulsiva y conservadora de un Objeto ocurrido Realmente en el Pasado, esto es, en función de un Origen Histórico, hacia una Degeneración Tempo-lineal.

            Su Sistema sólo pregunta: ¿Qué es lo que se repite? ¿Hacia dónde?

            Por lo que las categorías de la respuesta ya están definidas en la pregunta: La explicación será racional, causal, histórica y real; pero el “objeto” a “explicar”, la Repetición Sustantiva, no se rige por ninguna de esas categorías.  

            Al describir la Vida Anímica como una Termo-dinámica Degenerativa iniciada en la Entropía Primigenia por el Eros y la Libido, repitiendo un Objeto Histórico Real  que sería el Estado Andrógino de unión y reunión, (Hipótesis extraída de El Banquete de Platón), sólo puede concebir la Vida como un Desvío, pues la tendencia es, por Repetición Regresiva, volver a la Estabilidad Total de Excitación, a la Muerte. Hipótesis que deja abierta la pregunta de por qué surge tal Desvío: Si la Repetición no genera nada, para qué salir de la primera situación de desorden.

             Ha estado a punto de ver que se puede Repetir sin necesidad de Objeto, pero al final ha caído en identificar la Filogénesis y la Ontogénesis, creyendo que el Origen Psíquico es Real. Confusión sorprendente porque él mismo en Recordar, Repetir y Re-elaborar (1914), distingue entre Recordar (=Se recuerda el objeto), Repetir (=No se recuerda el objeto como fragmento del pasado, sino que se vive de forma actual), y Reelaborar (=Reconstrucción psíquica falsa, pero con Valor de Verdad Psíquica). La Repetición no es un hecho histórico, es actual y compulsiva. Es decir, no es necesario un Origen Histórico Real, con ser Psíquico es suficiente. Por eso, la Terapia era un intento de Repetición Controlada mediadora entre el enfermo, su Repetición vivida y el Recuerdo que no tiene. 

            En cambio, aquí cae en el error que había descubierto manteniendo que detrás de la Repetición está la Represión de algo históricamente real, la vuelta a lo inanimado.  

            Por tanto, no puede explicar la Novedad, porque no ha contemplado un Motor para la Alteridad, no tiene la Noción de Diferencia, sólo tiene la Dualidad Vida versus Muerte. Si parte de la distinción total entre Vida y Muerte, luego no puede relacionarlas porque parte de su no-relación. De aquí que explique la Vida como Desvío-Rodeo resultado de Perturbaciones Externas. Sería lo mismo que alegar que las mutaciones se dan por intentar adaptarse al entorno, siendo que surgen por Pulsión de Repetición por si y si mejoran la adaptación, se conservan. 

            Por eso, en Lo Ominoso (1919), donde se enfrenta a la Repetición Maquínica sin regresión, sin causa, sin fin, sin tiempo lineal, que es precisamente lo no contemplado por su Sistema, comete la reducción esperable. 

            Lo analiza a través de los cuentos de El Hombre de la Arena y Los elixires del Diablo en Cuentos Nocturnos (1817) de E. T. A. Hoffmann (1776 Alemania - 1822). 

            En el primero, en lugar de detectar que lo Ominoso es la Muñeca-Autómata Olimpia,  dado que como Repetición por si, es impensable desde su Sistema y produce inquietud; sólo puede comprender tal efecto como la Repetición de algo familiar, en este caso la Angustia de Castración, que fue Reprimida para mantener la Estabilidad del Aparato Psíquico y que ahora Retorna porque un Suceso Real Exterior lo ha hecho resurgir como lo Espantoso que afecta a las cosas conocidas tiempo atrás, lo Hogareño Reprimido que vuelve, lo Un-heimlinch.  

            En el segundo, trata la figura del Doble, y en vez de interpretarlo como la Repetición In-causada sin Relación con el “Yo”, o indecidibilidad entre Dentro y Fuera, de nuevo lo concibe como Repetición Interior. 

            ¿Se podría atender a la Repetición Sustantiva por si, no entenderla en función de un Objeto que se repite Idénticamente en un Tiempo Lineal, sino como Repetición por si generadora de Alteridad?     

 

 

1. 2. El Acontecimiento de M. Heidegger:

 

            El segundo antecedente que tratamos es la noción de Acontecimiento en Martin Heidegger (1889 Alemania-1976). 

            Siguiendo la Introducción a Identidad y Diferencia (1955) de Heidegger por Arturo Leyte, uno de sus objetivos era entender el Mundo Moderno de la Producción Impuesta, pensando el Ser de la Técnica, pues en su marco histórico, Lo Industrial parecía proclamarse el Sujeto de la Realidad, por lo que consideraba necesario revisar la relación entre Lo Industrial y La Metafísica.  

            En Ser y Tiempo (1927) Heidegger estudia el desarrollo de la pregunta filosófica por el Ser, planteando que en la forma de cuestionar sobre el Ser (=Sobrevenida que va abriendo, gracias a la cual “algo” puede llegar-a-aparecer) se ha cometido la reducción de atenderlo sólo en cuanto Ente (=La llegada en si, lo que aparece y cubre el Ser).

            Reducción, que como mantiene en Qué es Metafísica (1929), y El Principio de la Identidad (1957), comienza con Platón, pues para Parménides la Identidad aún era una propiedad del Ser, en cambio, aquel ya define al Ser como una propiedad de la Identidad.  

            Según Heidegger, cuando Platón señala que la Idea es la Posibilidad General de que “algo” sea particular, la define como No Ente, es decir, como Ser, y estaría manteniendo la Diferencia entre Ser y Ente; pero al definir las Ideas como lo “Ente verdaderamente Ente”, y las Cosas como lo “Ente no verdaderamente Ente”, y localizar el Mundo de las Ideas como Suprasensible Lugar de la Verdad, confunde la Estructura Eidética con la Realidad, olvidando la Diferencia entre Ser y Ente, a base de no atender a lo que hace posible lo Ente, a la Condición de todo contenido, impidiendo, por tanto, el acceso al Ser. 

            Ésta sería la Génesis de la Historia de la Filosofía: la Reducción de la Filosofía a Metafísica, así la Historia de la Metafísica es Historia de la Idea, la Historia de la realización del Conocimiento Objetivo y su Dominio.  

            El desarrollo posterior siempre pecará de la misma reducción. No se atiende a la Diferencia como tránsito del Ser al Ente, sino que sólo se concibe la Distinción entre dos entidades, fruto de la reducción del Pensamiento Representativo, que da cuenta del Ser en tanto fundamento de lo Ente, dando razones al Lógos, conforme al Lógos, que sería el caso de R. Descartes, reduciendo la Naturaleza a la Extensión, la Realidad a lo Calculable, el Tiempo a Objeto, y lo Empírico a No-Verdad. 

            El siguiente hito en la Historia del Olvido del Ser sería F. Hegel, cuya Lógica analiza Heidegger en La Constitución Onto-teologica de la Metafísica (1957).

            La Lógica Hegeliana consideraría que el asunto del Pensar es el Ser, pero concibe al Ser como Pensar en si, en cuanto Idea Absoluta Auto-pensándose. De aquí la definición de una Histórica Especulativa de la Idea, cuya auto-enajenación inicia un Proceso Dialéctico progresivo e integrante hacia la Resolución del Auto-conocimiento Pleno.  

            Llegando a Nietzsche, quien, según la lectura de Heidegger, llevaría a cabo la reducción de la Ontología a Voluntad de Poder, al señalar primero que la Esencia, el Qué Es de cada ente, la Noción de Ser en General, es la Voluntad de Poder; y segundo, que el fundamento unificante de todo el Ser, el Ser de lo Ente, la Noción de todo el Ser, la Teología, era el Eterno Retorno del querer de la Voluntad de Poder, el auto-repetirse mismo. Culminando en su propio tiempo con la Dominación realizada del Proceso de Producción e Industrialización, la eterna auto-repetición de la Producción, la Técnica es complementaria de la Guerra, demostrado con la Segunda Guerra Mundial.  

            Si hemos comprendido el mecanismo, movimiento y composición de la Historia de la Metafísica que ha articulado Heidegger, vemos que, aunque la Metafísica haga creer al Hombre que es el Dueño de la Técnica, ésta, que sólo es otro Ente, aprovechando la reducción del Ser al Ente, se auto-proclama Ser, y obliga al Hombre y al Ser a aparecer de una determinada manera, de una forma funcional, automatizada, informada, organizada, utilitaria, etc.

            Martin lo interpreta como el resultado no del triunfo de la Ciencia, sino del Método Científico sobre la Ciencia, es decir: del modo de delimitar con anterioridad el área de los conceptos a investigar en su objetividad, el proyecto preconcebido del Mundo, la calculabilidad de todo lo accesible.

            A este “Entre” definido por la Técnica, donde Hombre y Ser se co-pertenecen de esa forma extrañada a su Ser propio, es lo que llama Gestell, el Ámbito de la Composición, unidad de los distintos modos de puesta en posición.           

            Si esto fuera así, simplemente habría que dar Un Paso Atrás en el Pensamiento Metafísico Representativo que impide el acceso al Ser; a antes del Olvido del Ser y la distinción entre Entes, para atender a lo que sólo ha aparecido como Ausencia: al ámbito de la co-pertenencia del Ser y del Ente como Diferencia, donde Hombre y Ser se inter-definen.

            Paso, que en el punto culmine de la Historia de la Metafísica, sería saltar a donde ya se está, a la Técnica, pues, ésta, aunque limita, permite experimentar el Juego; es el preludio del Acontecimiento de Transpropiación (=Ereignis). Ya no es algo presente, no pertenece al Horizonte de la Representación que permitía pensar el Ser de lo Ente como Presencia, sino que es el ámbito oscilante mediante el cual se da ese Acontecimiento. 

            Si el Hombre deja de creerse Dueño de la Técnica, se “deja pertenecer” o inter-definir, y ve el Juego en el que Hombre y Ser se apropian el uno al otro, se transpropiarán. Movimiento posible gracias a que hay una inter-cisión, una Diferencia, un “Entre” donde se relacionan, “Lugar” en el que algo se des-encubre y encubre, donde hay Resolución (=Austrag) y adquieren lo que les es esencial.

            Es el medio donde se podrá llevar a término un proceso que dé lugar a algo nuevo, transformando el sentido de esa co-pertenencia, pues Identidad y Diferencia se pertenecen mutuamente, en el sentido de que se inter-dicen, o se inter-llaman a la Presencia en la Mismidad. 

            La Mismidad no es la Identidad Metafísica de la Representación, sino la unión en la unidad, Apertura donde Ser y Hombre se encuentran, Ser y Pensar se pertenecen.

            El Ser del Hombre consistiría en estar abierto al Ser, en ser el Claro donde el Ser Acontece y se Presenta al Pensar.

            Y el Ser ocurriría en cuanto se Presenta al Hombre, por tanto necesita un Claro en el que hacerse Presente.  

            La esencia de la Técnica no es experimentable, ya que es el salir de lo oculto, pero si se puede preparar una relación libre con ella, ser responsable del en-frente mutuo, viendo que existen más modos de salir lo oculto a parte del instrumental, ver la posibilidad de ese Otro que la Técnica niega.  

            De aquí el Proyecto Poético, que trata en El Camino al Habla (1959).

            Heidegger considera a la Poesía la apertura de aquello en lo que el Dasein (=Ente que consiste en estar abierto al Ser, ser comprensión de él) ya ha sido arrojado como Ser Histórico, y saca a la luz la propia determinación que se mantenía oculta. Sería un producir espacio dejando aparecer lo que viene simultáneamente, lo contemporáneo, temporalización y espacialización. La Donación en si del Advenimiento Apropiador posibilitante del Claro en el que pueden perdurar o desaparecer las presencias.  

            Por esto, para comprender la Analítica Ontológica del Dasein, es necesario la Destruktion o Superación de la Historia de la Metafísica Onto-Teologica que impide el acceso al Ser, y al Hombre con Un Paso Atrás a otro ámbito: superar el Pensamiento del Discurso Racional con un Pensamiento Devoto del Lenguaje Poético, del auto-despliegue sin Razón Explicativa. 

            Entonces, para atender a lo no contemplado por el Sistema: ¿el “Método” será Dar un paso atrás, a antes de la Reducción de la Metafísica de Ser a Ente, como dice Heidegger? ¿Está Heidegger contemplando la Novedad al Sistema o sólo repite una situación objetiva tempo-linealmente anterior? ¿Es posible Pensar Fuera de la Metafísica? ¿Cómo se puede atender a la Alteridad del Sistema, a lo que no contempla?

 

 

2. Pensamiento Francés Contemporáneo:

 

2. 1. El Pensamiento del Afuera de  M. Foucault.

 

            Michel Foucault (1926 Francia- 1984), si se pudieran hacer clasificaciones, ya pertenecería al Pensamiento Francés Contemporáneo por plantear la posibilidad de emergencia del enunciado por la Alteridad y el contexto material del surgimiento de su experiencia.  

            Las obras de Foucault que hemos trabajado han sido: Las palabras y las cosas: una arqueología de las Ciencias Humanas (1966), El pensamiento del afuera (1966), La arqueología del saber (1969), y Theatrum Filosophicum seguido de Repetición y Diferencia (1972).

            (Como este último es un trabajo sobre la obra de G. Deleuze Diferencia y Repetición (1968) y Lógica del Sentido (1969), lo trataremos más abajo). 

            El objetivo de Las palabras y las cosas: una arqueología de las Ciencias Humanas, tal como lo matiza en La Arqueología del saber, era definir la especificidad singular de las prácticas discursivas, cómo se forman las sujeciones de la configuración mental que da cuenta de la naturaleza de las Ciencias Empíricas, cuáles serían tales sujeciones y las posiciones y funciones que el Sujeto podría ocupar en la diversidad de tales discursos.

            Sería hacer Historia pero liberada de la sujeción trascendental de ser Ratio Europea en auto-desenvolvimiento continuo, hacerla como Arqueología de sus discontinuidades, a través del estudio sistemático de obras teóricas y pragmáticas que revelarían significados olvidados de la Historia; constituyendo las diferencias en objeto, analizándolas conceptualmente.  

            Está abriendo un espacio a un Discurso Otro al vigente, a través de un distanciamiento respecto a la propia clasificación del Mundo, pues Lo Otro a esa clasificación es exactamente la Distancia entre la yuxtaposición de las categorizaciones; luego, si se atiende a las categorizaciones, sin ser presa de ellas, se podrá ver lo intersticial indecidible.

            Por eso, la extrañeza de su encuentro sobre un Espacio, pues ese “Lugar” es lo Im-pensable desde las categorías vigentes, lo calificado por ellas como lo Im-posible, pero sólo es el No-lugar del Lenguaje, el Espacio Mudo del Hay donde pueden darse la yuxtaposiciones de comunicaciones imprevistas.  

            Atiende, pues, a las discontinuidades de la Epísteme Moderna, señalando las sujeciones base.  

            Señala dos discontinuidades, una en el S. XVII que sería el paso del Renacimiento a la Época Clásica; y otra en el S. XIX, del Clasicismo a la Modernidad.  

            Nos centramos sobretodo en la última inflexión.           

            La sujeción que inaugura la Época Moderna, según Foucault, es la noción de Conciencia Epistemológica del Hombre, es decir, una concepción del Hombre como Sujeto y Objeto del saber. 

            En las épocas anteriores, el nexo común entre Naturaleza y Naturaleza Humana, no era el Hombre, sino el Discurso, también considerado natural en cuanto representador de las Cosas, que permitía verlas en la transparencia de la Palabra. Esto significa que el Hombre no tenía Representación en el Sistema de Pensamiento que dio lugar a las Ciencias Empíricas y al surgir la Conciencia Epistemológica del Hombre como el nexo, la definición de Hombre se desdobla, se le considera Objeto del Saber y Sujeto que conoce, es pues un Duplicado Empírico-Trascendental. 

            Si ahora el Lenguaje se enraiza en el Sujeto, su Actividad, Voluntad y Libertad, también es un Objeto, y la Representación es sólo un efecto de una Conciencia que aprehende Objetos; las Cosas tienen su Ley Interior, su Orden, y su propia historicidad. La Realidad escapa al modo de Ser de la Representación. 

            Entonces, en la Epísteme Empírica del Orden Clásico tendrá que haber un Espacio para, por una parte, el Análisis del Cuerpo buscando la relación entre Organismo y Cosa; y por otra, para la Dialéctica Trascendental entre Pensamiento y Circunstancias históricas. Es decir, para las llamadas Ciencias Humanas

            El problema es que estas Ciencias son un Saber Positivo, pero no Empírico, por estar estudiando la Condición de la Empiricidad, ocupando un lugar intersticial en la Epísteme, pretendiendo fundamentar a las demás, reivindicando para si el papel de la Filosofía.

            Pero, si nos fijamos, según la lectura de Foucault, ellas son simplemente la distancia entre la Dualidad de la noción de Hombre que se ha definido y no pueden tratar con Representación su Posibilidad de Representación, las propias Condiciones de Posibilidad no son pensables desde ellas mismas. De la Condición de Representación no hay Saber Científico. 

            La clave sería retomar el dominio de experiencias no fundadas en el que el Hombre no se reconoce hoy, des-delimitar la noción de Hombre Moderna, y dirigirse a lo impensado por tal clasificación. 

            De hecho, el Hombre Moderno está rodeado por lo Otro, pues se descubre siempre en una Historicidad ya hecha, no es contemporáneo a su Principio; su “Origen” sería la manera en la que se articula sobre lo ya iniciado: el Lenguaje, el Trabajo, la Vida, la Comprensión etc. siendo la Apertura donde pueden aparecer las Cosas en el momento que les es propio. Su labor sería impugnar tal Origen siempre en retroceso respecto a él, la aproximación asintótica a lo que retrocede indefinidamente, que parece que vaya a repetirse en cualquier momento, pero que no lo hará.

            Así, la tarea de Pensar el Origen es una tarea infinita, porque el Hombre es justamente el “Desgarro” que lo libera en su retirada. Su Ser está determinado por las positividades exteriores a las que él da la Posibilidad de positividad. Muestra la correspondencia en una oscilación indefinida de lo que se da en la experiencia y lo que hace posible la experiencia. Duplicación de lo Empírico en lo Trascendental. Su relación con el tiempo de las Cosas es la Finitud.

            Viendo entonces que la Epísteme Moderna ha llegado al máximo desarrollo de su Noción de Hombre como Finitud, el punto de fuga sería dar espacio a todo lo que ha sido desplazado en pro de la Noción de Hombre Dual, dejar resurgir el Discurso como campo común, liberar al Discurso del Dominio de la Representación. 

             Toma entonces como ejemplo la Literatura, pues con su intransitividad radical, atiende a otro Discurso por debajo del Representativo establecido, como Discurso no discursivo es un Lenguaje que crece sin punto originario, creador de espacio, impensable desde la Teoría de la Significación, pues sólo dice su propia forma. 

            Aquí entraría El pensamiento del Afuera, de ese No-lugar donde la Palabra Literaria se desarrolla sin Límite de espacio o tiempo, y puede emerger el Pensamiento. El Sujeto sería esa Inexistencia en cuyo Vacío se auto-expande el Lenguaje, alejándose cada vez más del si mismo: Auto-referencia lingüística que no sería interiorización inútil, sino auto-desarrollo desjerarquizado. 

            Es difícil darle un Lenguaje que le sea fiel a este Pensamiento, debería ser un intermedio entre el Discurso Reflexivo que reduce el Afuera al Sujeto y el Lenguaje Ficticio. Es decir, un Lenguaje liberado de la Representación Discursiva, abierto hacia su propia ausencia de límite, que atienda al vacío hacia el que dirigirse en auto-refutación continua, liberación constante de si mismo. Un Discurso sobre lo no-dicho en cada dicho; pues, el Afuera es por principio lo no positivable, la apertura.

            Por eso plantea la Negligencia con la negligencia para señalar que la Ley es el Crear y el Romperse, desbordar límites dejándose atraer hacia la incertidumbre del No Lugar.  

            Pero esa des-posesión de la Identidad simple del Sujeto, aunque es lo Otro a la Sujeción base del Pensamiento Moderno, ¿Es lo Otro al Pensamiento Representativo? ¿Ha salido a un Afuera?

            Derrida señalará que si está tratando lo Otro al Sistema Representativo con el Sistema Representativo, no será lo Otro Radical.

 

 

 

 

2. 2. Diferencia y Repetición de G. Deleuze:

 

            Otra forma de atender a las Ciencias Humanas la tenemos en Gilles Deleuze (1925 Paris- 1995) de quien hemos tratado Diferencia y Repetición (1968), Lógica del Sentido (1969), Mil Mesetas (1980) y ¿Qué es Filosofía? (1991)            En De Nietzsche y la Filosofía: III: La Crítica vemos su enlace con Nietzsche al interpretar estas Ciencias como el Pensamiento limitado a sus Fuerzas Reactivas. 

            La imagen dogmática de este Pensamiento partiría de un Sujeto cuya actividad natural es Pensar con Verdad, pero que fuerzas externas lo han desviado. La Rectificación de su búsqueda es posible a través de un Método Científico de conceptos pasivos, que reduce las relaciones de fuerzas reales a relaciones abstractas eficaces en todo tiempo y lugar, cuya utilidad está juzgada en función de una tercera persona. 

            Sin embargo, lo que se considera Identidad Esencial no es Primaria, es resultado de Fuerzas Plurales, que es lo que trata en Diferencia y Repetición, donde considera su articulación, no como categorías en función de dos identidades originales y la relación comparativa entre ambas, sino como Energía Ontológica de Autoafirmación propia del modo de Ser de cada Ente particular; Diferir propio que da lugar a la Identidad, por tanto heterogénea y múltiple, irrepresentable por conceptos identitarios. 

            Esto sería la Voluntad de Poder de Nietzsche, pues esta fórmula, según la lectura de Deleuze, no refiere a Querer un Poder, un Objeto de Representación que busque el Dominio Violento, sino a Afirmar la Diferencia, a la Expresión y Creación de Nuevos Valores a través del Juego y la Libertad. La Violencia no es Creativa, sino un medio por el que los débiles van contra las Fuerzas.  

            El planteamiento de Nietzsche de una Filosofía de la Voluntad de lo Irrepresentable versus la Filosofía de la Metafísica, podría estar señalando a que el Hombre no es una Representación Antropomórfica, no puede ser sometido a ella, es Voluntad de Poder, es el Querer tal cualidad Concreta, Creadora y Auto-creada en Donación, Plasticidad inseparable de cada concreción.

            El Eterno Retorno sería la Repetición de la Diferencia Intensiva, no de una Identidad igual a si misma, ni de una Cualidad o de una Extensión, sino que, sin Identidad previa, el Ser se afirma por Voluntad de Poder, o por Intensidades comunicantes, transmutando lo Negativo en Positivo.  

            Por eso, en Lógica del Sentido, Deleuze enlazará con la noción de Sentido de Nietzsche, como fruto del aforismo y del poema, y lo concebirá no como Origen, sino como Producto de Sinsentidos. Producción que describe en Mil Mesetas a través de una Metafísica de Flujos, con una noción de espacio en el que se afirmaría cada singularidad intensiva, y sus mecanismos encauzadores de fuerzas.

            Viendo el trabajo de las Fuerzas establecidas que determinan una noción u otra de Pensamiento, no se caería en el dogma de creer que es el ejercicio natural de una facultad del Hombre que existe neutral o universalmente.  

            Empezamos con Mil Mesetas

            Lo primero que distingue es un Espacio Liso de uno Estriado que se co-pertenecen indivisiblemente, cuya inter-contaminación de intensidades y diferencias da la Multiplicidad en si. 

            El Estriado estaría formado por intervalos determinados en un Espacio Métrico. Y el Liso, sería una especie de fractal de intensidades, con las mismas dimensiones que lo recorren, dándose la ocupación sin contar a través de la Repetición o Diferición sustantivas, por Fuerza Maquínica multiplicante de efectos en acción libre y creadora.

            El primero daría como resultado un Organismo Organizado, y el segundo un “Cuerpo sin Órganos”, el Medio del Devenir que deshace constantemente las Organizaciones Concretas, según la Posibilidad de Convergencia en un Plano de Consistencia o Inmanencia. Se constituye de Singularidades o Haecceidades vacías como partículas a-significantes, que hacen circular intensidades puras e irreductibles a la representación tempo-lineal, a lo que denomina Acontecimientos. 

            Del primer “tipo” de Espacio surgiría el “Libro Árbol”, que limita la Multiplicidad a una Unidad ya decidida desde el principio, intentando limitar la Línea de Fuga, pues el mantenimiento del Dualismo entre Identidades es la Base.

            En cambio, del segundo podría surgir el “Libro Rizomático”, rizomado con el Mundo, relacionando interior y exterior en un Sistema A-centrado, como Red Maquínica de Autómatas Finitos, (Mecanosfera de Máquinas Abstractas), que generan Agenciamientos conectando campos y naturalezas distintas, o series heterogéneas a través de Líneas de Fuga, respecto al exterior (Desterritorializacion), cuya ruptura es a-significante, y sus evoluciones paralelas en auto-multiplicidad irreductible, distribuible en plano abierto. 

            -Los Agenciamientos serían complejos de líneas que se hacen en y pertenecen a lo que Deleuze llama Estratos, trazando un plan cuyas líneas son lo que lo recorre, con Expresión y Contenido indivisibles.

            La Expresión sería la parte maquínica de un Sistema Semiótico de Signos, que expresaría transformaciones incorporales como propiedades que se atribuyen a los contenidos.

            Y el Contenido, la parte enunciativa del Sistema Pragmático de acciones y pasiones.

             -Las Líneas pueden cortar un Espacio Homogéneo, arrastrar micro-agujeros propios, o crear nuevos caminos, aunque pueden ser anuladas por un movimiento contrario del sistema de significado, Línea de Muerte o de Territorizalización.             

            Uno daría la “Filosofía de la Trascendencia” con sus Modelos Estáticos, y el otro la de la “Inmanencia” y el Devenir Constante: El Sistema de la Identidad y lo Otro a él. 

            La clave es ver la inter-contaminación, el “Árbol Rizoma”: ir avanzando por “árboles” con vistas a “rizomarse”, es decir, de Intervalos Determinados a Campo Abierto, el Espacio Liso siempre es traducido al Estriado y éste constantemente restituido al Liso, quedando la Filosofía como la Actividad de crear conceptos, desbordarlos, volverlos a crear, adoptando la forma de un Fractal-Rizoma hecho de Mesetas, que serían las regiones continuas de intensidades, sin buscar fin exterior, entre las que siempre está el Rizoma como el Inter-Ser. 

            Tenemos entonces que el Elemento del Pensamiento no es lo Verdadero, sino el Valor y el Sentido, que no es lo excluyente a Sinsentido, sino el Producto de su Donación, un Efecto de Superficie fruto de Máquinas Abstractas-Casillas Vacías que coordinan y ramifican series heterogéneas, indivisible tanto de la superficie como de la dimensión: Acontecimiento Singular.

            Sólo habría diferencias intensivas que se generan por repetición irreductible al Orden de la Representación, repetición in-interpretable como trayectoria encauzable: proliferación continua de novedades.

            Un Mundo Dionisiaco Nietzscheano poblado de Singularidades Libres y Autónomas; el llamado por Foucault, espacio-Theatrum Philosophicum detrás de cuyas Máscaras no hay una Identidad Origen. El Pensamiento ya no se limita a la Representación de Identidades, ahora puede pensar diferencialmente. 

            En ese espacio que ha abierto Deleuze se podría atender al Acontecimiento y a los Fantasmas, en su doble afirmación disyunta, pues serían lo pensado y el pensamiento en fisura, sin sujeción. 

            Con Acontecimiento referimos, en este caso, a la singularidad impenetrable que ya siempre ha acontecido.  

            Por ejemplo: “morir”.

            Morir sucede como Acontecimiento, es lo que se dice de la Cosa, siempre ya ha acaecido, un Presente siempre Desplazado. 

            Y con Fantasma, a las singularidades no contempladas por la clasificación del Pensamiento Moderno, a lo que serían Extra-Seres por inclasificables en el dilema de ser/ no-ser, simulacro/ copia: series singulares de simulacros liberados del régimen de los datos originarios, que se repiten divergentemente, indefinidamente. Lo que está en el espacio entre los límites de los cuerpos que multiplicarían superficies.  

            El Acontecimiento es lo que siempre falta a la Serie del Fantasma, y el Fantasma está en la singularidad del Acontecimiento: El Juego del Acontecimiento Ausente. 

            Surgiría entonces una Teoría del Pensamiento A-categórico, sin Objeto ni Sujeto, como Fono-des-centrismo, la Fantasmo-Física del Theatrum Philosophicum. Un Espacio Poli-escénico, simultaneo, y fragmentado en escenas que se ignoran y se hacen señales sin copiar, que pensaría el Acontecimiento singular sin reducirlo a Hecho, a lo vivido concreto, a lo histórico; y podría tratar al Fantasma sin original, en el Juego de Superficies que repite el Pensamiento sin eliminarlo en pro de la Realidad.

            Se atendería diferencialmente a la Diferencia, no en función de las Identidades inclusivas o exclusivas definidas por el Pensamiento Moderno de la Representación, sino como Diferencia Desplazada. Y a la Repetición, no como Repetitividad de una Identidad Auto-idéntica, sino como Repetición-Acontecimiento Singular Irrepetible.            

            Pensar problemático, en el que la Pluralidad distinta insiste y la pregunta no cesa de moverse. La respuesta es el problema y se responde desplazando la pregunta.     Las Diferencias giran en torno a si mismas, en su Repetición como Diferencia. El Ser sería lo que se dice Repetitivamente de la Diferencia.  

            En conclusión, lo que ha hecho Deleuze es definir una Noción de Espacio para atender a las Singularidades, pues el Espacio Conceptual de la Presencia no podía hacerse cargo de la Diferencia: es el Espacio Diferencial Intransitivo.  

            Aquí señala también a la Literatura como un Devenir Otro de la Misma Lengua, una Línea de Fuga que des-estructura la Lengua Materna, inventando a través de la Sintaxis Otra, llevando al Lenguaje al Límite, a un Afuera donde no hay Lengua, sino visiones que se van abriendo al abrirse a lo desconocido de vecindades imprevistas. 

 

 

2. 3. La Alteridad en J. Derrida:

 

            Entonces, por ahora el objetivo ha sido atender a lo Otro a la Representación de identidades-mismas, es decir, no limitarse a esa primera clasificación en identidades exclusivas, que limita toda comprensión posterior a relación entre entidades.  

            Todos los autores han señalando de alguna forma a la Literatura, Lenguaje dentro del Lenguaje no limitado al Discurso, como medio para atender o para dejar aparecer a lo Otro en su forma propia.  

            Ahora Jacques Derrida (1930 Argelia- 2004), intentará atender a la Identidad y a la Diferencia, a través del Valor por Oposición, y su clave será la Grammatología.  

            Hemos tratado: Violencia y Metafísica de La escritura y la diferencia (1967), La Différance y Firma, Acontecimiento y Contexto de Márgenes de Filosofía (1972), y Psyché: Invenciones del Otro (1987).            

            En la línea de los demás autores, define lo que considera el Discurso Tradicional de Occidente, lo que llama la Historia de la Metafísica de la Presencia, para después ver cómo se puede ir “Más allá” de ella. 

            La Metafísica de la Presencia se basaría en el Logo-centrismo y en el Fono-centrismo.  

            El Logo-centrismo refiere a la Premisa Metafísica de que existe presencialmente un Origen de Sentido (=lógos), fundamental, inmutable, homogéneo e idéntico a si mismo. El Ser Presente Tempo-lineal, continuo e irreversible sería el fundamento, erigiéndose así una Onto-teología. 

            Y el Fono-centrismo atendería al supuesto de que el Hombre, como ser racional, es el Origen de la Certeza, pues gracias a su Voz (=foné), expresa el Pensamiento y el Significado Trascendental de forma transparente, presentificándose la Conciencia y el Sentido a si mismos, haciendo coincidir el “Decir” y el “Querer Decir”.  

            Sobre esta base se forma una Epistemología Representativa de un Sujeto versus Lo Objetivado, siguiendo el prototipo de tratamiento teórico de la Realidad como Lenguaje.

            A posteriori, configura la Técnica Auxiliar de la Escritura Fonético-Alfabética como restauradora indirecta de la Presencia del Sentido Original para receptores ausentes.

            Su funcionamiento se basa en la Representación entre Idea y Signo, pero al estar separada de la Presencia Plena o relacionada indirectamente con el Sentido Originario de la Voz, está expuesta a la tergiversación y a la perdida de Sentido, lo que le cuesta el puesto de Medio Secundario de Comunicación.   

            Lo que hará Derrida es, sin salir de este Sistema, estudiar la supuesta neutralidad de sus oposiciones base, cómo se articulan las fuerzas que lo mantienen y en base a qué se estratifican. Así, irá detectando que tales oposiciones no son naturales, sino identificaciones forjadas en la exclusión del Otro respecto a ellas, y en la jerarquización valorativa. En el momento en que se desvelan no simétricas a la Realidad, se tambalea su supuesta omni-abarcabilidad, abriéndose un Espacio dentro del Sistema para la Intervención Activa de un Pensar no limitado a sus categorías.  

            A este modo de cuestionar es a lo que llama Doble Gesto. No es una operación cogitativa de un Sujeto sobre un Objeto, pues Sujeto y Objeto son categorías de ese Sistema y significaría ser presa de ellas; sería más bien un Hábito de Lectura en el que lector y texto se inter-contaminan, ya que la Lectura no se limita a lo dicho, sino que tambalea la rigidez de las categorías, dejando espacio a lo no-dicho de lo dicho, cuya exclusión permitió la vigencia de lo dicho, es decir, es una Lectura que también Escribe, y al no distinguirse el Original-directamente relacionado con el Sentido y la Copia-separada del Sentido, Lectura-Escritura no están jerarquizadas.

            Se podría decir que es la Operación Singular de atender a un Suplemento de Lectura o de Escritura del Texto contemplado en ese momento, y concederle el Sistema de todos sus valores, desplazándose el Sentido autoproclamado originario y produciéndose una transformación activa de su estructura significante: La Diseminación el Sentido en una Red Diferencial de Textos que remiten a otros textos indefinidamente.  

            Fijémonos que, con Suplemento, Derrida no refiere a un excedente, sino a la doblez de “suplir”, siendo una presencia plena; y de “complementar”, un añadido a una plenitud. Esa Doblez entre Plenitud de Presencia y Ausencia de tal, es el Juego de Différance-Huella, que veremos un poco más abajo.

            Y Texto no es un escrito tipo Libro, como Centro de Sentido, sino que todo es Texto, porque cualquier Sentido es fruto de un diferir y de un espaciamiento.

            Esta estrategia, cada vez singular, de poner en marcha la Différance es la Deconstrucción, o Pensamiento de lo no-dicho, de lo no decible, de lo irrepresentable por la Presencia por no ser simplemente presente: un Pensamiento sin centro, sin distinción entre Dentro y Fuera

            Es el modo con el que plantea pensar, y el modo en que piensa la Metafísica de la Presencia. En el auto-despliegue de este Pensamiento veremos cómo propone pensar Derrida. 

             Atendamos al Sentido autoproclamado Originario de la Onto-teología Logo-Fono-céntrica: 

-          Onto- logía: 

            La Presencia como Origen pleno auto-idéntico, es un Sentido que para erigirse vigente ha debido definirse como una Identidad Exclusiva versus a lo que no contempla la definición, es decir, versus Ausencia Plena. La Identidad Excluyente rige por cuanto está remitiendo a lo Otro excluido, por cuanto está difiriendo de sí misma, de modo que es el resultado de diferir, no es originaria.

            En el Origen no tenemos Presencia Pura, sino Diferición entre Presencia y Ausencia, lo que Derrida llama Huella o Différance. 

            Emplea Huella” para ejemplificar un indecidible por el Sistema de la Presencia.

            Una huella no se puede definir simplemente por su Presencia Actual, porque es el remitir a un Pasado, a un Pie-Presencia Origen de su Sentido.

            Si se extrapola esa noción, y se comprende que un indecidible no referiría ni siquiera a un Pie-Originario, sino que sería Huella de una Huella, se entendería que el Ser Indecidible es No Ser algo Presente cerrado, completo por si mismo, sino que es diferir de si mismo, lanzamiento a Otro Ausente y Presente a la vez.

            Pero, Derrida crea un “término” que refiere a, siéndolo a la vez, ese Juego de Presencia-Ausencia: Différance

            Différance sería un Acontecimiento diferido de si mismo, pues la palabra considerada correcta en francés es Différence, en cambio Derrida emplea la homófona DifférAnce, donde se ha dado una variación escrita indetectable en el habla.

            Es decir, por una parte, hay algo de más en la Escritura que no se ha dado en el Habla, luego la Escritura no es mera representación del Voz. Y por otra, es un “término” indecidible, pues no constituye un término presente clasificable por el Sistema de la Presencia, sino que lo habita. Así que la propia Différance es un Acontecimiento Singular Irrepetible que se repite diferida en alteridad

            - Teo- logía: 

            Si ya no tenemos una Presencia Plena en el Origen de un tiempo lineal, sino una Différance-Huella, irreductible a Presente, ya no tenemos la separación Teológica entre Presencia y Ausencia, pues el Acontecer es lo presente-ausente.

            - Logo- centrismo

            Lo mismo ocurre con el Lógos o Sentido Pleno.

            Liberando la Noción de Lenguaje de las Jerarquías entre Significante y Significado y siguiendo el Mecanismo de Significación Diferencial del Lingüísta F. Saussure (1857 Suiza- 1913) por el que los significados funcionan por cuanto están dentro de un Sistema, oponiéndose al resto de componentes, Derrida abre espacio a la hipótesis de que el Sentido de un elemento sea las Huellas no presentes que los demás elementos dejan en él. El significado es fruto de un espaciamiento respecto a la supuesta identidad pura, o de un lanzamiento a lo Otro de lo Mismo. 

            - Fono- centrismo: 

            Y respecto a la foné: si ya no tenemos un Sentido Originario presente al que remitir directamente, sino que en el Origen tenemos Diferición, dislocación de la supuesta Presencia Plena, que nunca fue plena, pero así se autoproclamó, ya no está fundamentada la jerarquía de la Voz sobre la Escritura. Se ha abierto una Asimetría, ya no se es presa de la jerarquización, se ve que desde el principio la Escritura fue definida como secundaria, limitándola a una de sus posibles modalidades, a ser representación de la foné: fonética, lineal y sucesiva.   

-          Grammatología

            Ha surgido un espacio en el que concebir una Escritura no limitada a Representar una supuesta Presencia Plena de Sentido, se puede inscribir una Marca-Gramme que abra espacio a que se dé lo Otro. Ahí es donde entra la Gramatología: forma de Escritura Liberada de la foné, operación textual que no seguiría ninguna delimitación, indecidible entre Filosofía y Literatura, que mantendría el espacio a lo Otro, respetando el hueco del Resto irreducible al Sistema de la Presencia, a lo indecidible para éste Sistema. 

            Pero, atención, este Otro impensable desde el Sistema de la Presencia, es  también improvocable desde él, sólo se le puede abrir espacio tambaleando las jerarquías y al abrirse asimetrías entre lo dicho y lo indecible, se deja espacio a que se de. Sería como la acción pasiva de preparar la venida del Otro, el estar abierto a lo que nunca llega a la Presencia porque no es simplemente Presencia, sino que es presencia-ausencia, Huella siempre Por-venir a la Presencia, a los “revenants” o “fantasmas”: a lo que habita el Sistema de la Presencia sin configurar un término clasificable o pensable por el Mismo.

            Es a lo que llama, la Hostipitalidad Incondicional de la Lógica de la Visitación: es lo Otro el que se da o no, en Don an-económico, con su temporalidad propia del out of joint-fuera de quicio del tiempo lineal. Es él el que Visita desbordando toda capacidad de recibimiento del Sistema de la Presencia, haciendo del supuesto anfitrión, rehén, por eso Hostipitalidad, de Hostes (=Otro término indecidible entre rehén y anfitrión, creado con el mismo recurso que DifférAnce).      

            Para el Sistema de la Presencia, la in-venida de lo Otro es lo im-pensable, lo catalogado de im-posible, pero aunque no tenga Horizonte de Espera ante ello, si se da, esto es lo que hace que sea un Acontecimiento, ante lo cual, queda dejarse sobrecoger y responder cada vez singularmente. 

            Remarca entonces Derrida que lo arribante es la Deconstrucción misma, el Espaciamiento a que lo Otro inseparable del Mismo se dé o no, el saber decir Ven y responder al Ven del Otro en una Escritura Pasible a lo Otro, y la experiencia singular irrepetible de tratar con lo que desborda el Propio Sistema. Lo cual no es una Verdad Objetiva transmisible como Conocimiento Teórico por un Lenguaje Representativo. Es un Conocimiento Objetivo-Subjetivo Testimonial. 

            Está Restando lo inasimilable al Sentido del Mismo, manteniéndose el espacio a lo Otro al Mismo, pues el Mismo es su lanzamiento a lo Otro. Y así es, precisamente, como según Jacques, se atiende a la Alteridad, no reduciendo el Otro al Mismo, respetando la Asimetría que los relaciona.

           

 

2. 4. El Otro en E. Lévinas:

 

            El último autor que hemos trabajado ha sido Emmanuel Lévinas (1906 Lituania- 1995) con Totalidad e Infinito. Ensayo sobre la Exterioridad (1961) donde planteará una relación con el Otro basada en la noción de Infinito y no en la de Totalidad.  

            Totalidad:

            Con Totalidad Lévinas refiere al Sistema de la Metafísica Fenomenológica y la noción de Sujeto encerrado en su Conciencia cuyo Lenguaje Conceptual sólo puede contemplar al Mismo.

            Intentará atender a lo que está “Más allá” de la Totalidad, del Sujeto y la Historia, es decir: a lo Infinito, a la Ética y a lo Instantáneo. Operación que no partirá del Pensamiento de la Totalidad, sino del Vacío respecto a él. 

            Desde la Metafísica Totalizante el Acontecimiento Ontológico se concibe como “estar en un lugar”, con lo que la Noción de Sujeto es Fenomenológica: una Conciencia Primera fruto de la identificación con el Cuerpo, el Trabajo, la Morada y la Relación Económica, que no es más que la oposición simple a lo Otro. 

            Lévinas cuestiona cada una de estas identificaciones. 

            - La Corporalidad sería la modalidad por la que un Ser existe separadamente del Elemento Anónimo (=Hay Indeterminado auto-desplegado del que emergen y al que vuelven las cosas), es decir: el Principio de Individuación y fuente de la Voluntad del Mismo, que le permite afirmar su existencia como independiente de lo Otro y remontar la Alteridad a través del Trabajo, conformando el Hay en Morada y en objetos útiles (=Obras) que retardan económicamente su muerte.

             Se crea entonces el Tiempo de la Conciencia, y la Memoria de una Historia Lineal.   

            - De modo que, el Sujeto, antes de Subjetividad, es, lo que Lévinas llama, Gozo: centro de necesidades satisfacibles económicamente, que se considera completo e independiente de lo Otro.

            Genera así la Epistemología Fenomenológica con un Lenguaje Conceptual, que exterioriza una representación pre-existente en el Sujeto.  

            Este Sistema es adecuado para las Obras y las cosas, cuya significación emana totalmente del Sujeto, no sufren violencia, ya que son mercancías alienables, que mantienen la estabilidad del circuito global de la Totalidad. Sin embargo, es inadecuado para tratar una Alteridad irreducible e indecible desde el Sistema Totalizante del Mismo, la relación con ésta es la Asimetría base.

  

 

            Infinito:

           Con Infinito, estaría señalando a lo no contemplable por la Totalidad, lo in-englobable  e in-neutralizable en un Contenido Conceptual, por ser no ontologizable, ya que no aparece como Fenómeno. Por eso, no hay relación entre Mismo y Otro, o entre Totalidad e Infinito, no se le concibe desde el Mismo y por tanto tampoco se lo busca; el Mismo ya está completo, no lo necesita, su relación es Ateismo. 

            El Otro sería precisamente la excedencia del Mundo del Mismo, un “Ser” que se manifiesta en tanto ausente de su manifestación; un “Más allá” de la Metafísica, de la Ontología, de la Subjetividad-Identidad, y de la Historia. Sería la “Objetividad” Infinita fundadora de la Objetividad de la Totalidad; la estructura última del Ser. 

            El Acontecimiento inesperado del Otro en su Infinitud es un Darse sin violencia, sin referencia a un Sistema, la Novedad Absoluta de la Epifanía del Rostro que viene inicialmente al Mismo, dándole la experiencia de la Alteridad del Afuera, la Idea de Infinito, interrumpiendo su tranquila Completud Egótica, e iniciando el movimiento hacia ello, la búsqueda de un innecesario, y con ello, la Justicia. Es la relación Ética Cara a Cara Concreta siempre excedente del Sistema de la Totalidad. 

            La Idea de Infinito sería precisamente la Idea de Desbordamiento permanentemente de todo Contenido, la imposibilidad de conceptualización, el contener más de lo que la Conciencia Subjetiva puede. De aquí que, Lévinas, la considere no una Idea, sino un Deseo

            La experiencia de la Alteridad, da lugar a la experiencia del Deseo sin Retorno a la Identidad del Mismo. El Deseo de lo in-aprehensible eidéticamente no acorta distancias, las amplia superando lo meramente ontológico, siendo la Condición de la Moralidad, pues la Responsabilidad sería ver que el Centro de Gravedad del Ser está Fuera del Mismo, en la Exterioridad. Sólo se puede responder a la Vacuidad del Otro, partiendo del Otro como Revelación. Se comprendería la Posición de Si como Deposición del “Yo”, y la Diferencia con relación al Otro como la Fuente de toda Significación, ya que es el Otro el que funda al Mismo como Respondedor Insustituible, liberándolo de su falsa Libertad o Libertad egótica.

            Se ve la diferencia entre el Modo de Ser de la Totalidad, que consiste en persistir en el propio Ser, Inter-es-amiento, como lo llama Lévinas, y el Modo de Ser del Infinito, como Des-inter-es, donde el Sujeto es por la Responsabilidad insustituible abierta por la Revelación del Otro, que lo funda como Unidad Sin Contenido Ontológico, es decir, como Vacío, Acusativo Absoluto, como Heme Aquí. 

            Precisamente por esto, es lo indecible por un Lenguaje Conceptual, por ser el Otro el que se revela interpelando constantemente al Mismo en una especie de Lenguaje Profético. El Lenguaje entre Mismo y Otro se entenderá como la puesta en común del Mundo que se nombra, Mundo hasta ese momento del Mismo. En ese Lenguaje- Discurso se mantendría la Asimetría con el Otro, dejando espacio para que auxilie con su Presencia lo Extraño, presentándose como extraño al Mismo; siendo el Signo la Cosa ofrendable al Otro. 

            Ya no tenemos una Epistemología de experiencias objetivas de desvelamiento, pues en la Revelación de lo Infinito se piensa lo que permanece exterior al Pensamiento Totalizante: la In- finición, como “Más allá” de la De- finición. Ahora tenemos la Experiencia por Excelencia de la Inadecuación, del desbordamiento de toda Hospitalidad. De aquí que, la ligadura entre Mismo y Otro sea Distancia, Don, o Religión: El Otro forma Sociedad con el Mismo y viceversa, Da el Lugar de la Verdad, de la Búsqueda.  

            Queda entonces que la Trascendencia es el Deseo de la Exterioridad Otra que se posibilita en el Discurso, abriendo espacio a la Justicia como rectitud del recibimiento del Otro. No es que se dé la Visión del Otro, sino que se da la Donación, comprendiéndose que el “Yo” se fundaba en un “No-yo”: dos Absolutos, no dicotómicos, sino relacionados en su Diferencia.  

            La diferencia con Derrida, según F. Peñalver,  es que aunque los dos comparten la obligación de pensar y decir una Responsabilidad Infinita, Lévinas reafirma, sin garantías, una Heterología Pura como Pensamiento Puro de la Diferencia Pura, sin el Ser, donde “sin” significa infinitamente pasivo en relación con lo Otro que lo afecta. Mientras que Derrida reafirma la contaminación, ya que es imposible la autenticidad de la huella.

            En cambio, el Sistema que prima es el de la Totalidad, la Subjetividad, la Historia y la Economía del Mismo, del que se deriva una Sociedad organizada en dos morales opuestas in-auténticas, según Lévinas.

            Una pretende conseguir una Sociedad mejor, a través del Trabajo, la Economía y lo Material, y la otra se deshace en la Angustia de la Muerte, el Absurdo y la Soledad; generando una Política de instituciones económico-instrumentales hiper-racionales e histórico lineales, que niegan cada presente en favor de la Totalidad: Violencia que traiciona la propia Sustancia, con injusticias irrestituibles.

            Tema que en el Contexto de Lévinas, prisionero judío en Campo de Concentración, definía al Homicidio como el acto de ejercer Poder sobre aquello que escapa al Poder.

            De hecho, su objetivo no era “superar” la Muerte; el Miedo a la Muerte es la imprevisibilidad del propio Ser, superable si se comprende que se es al renunciar al Si por la relación con el Otro para más allá de la propia muerte. Lo que había que “superar” era la Pasividad Absoluta del Sufrimiento, la Subjetividad Pura, la Conciencia de estar siendo Objeto, el Ser Totalizado.

            Por eso, aunque conjuga nociones de Heidegger, se aleja totalmente de él, ya que la Metafísica del Ser, según su lectura, para comprender el Ente-concreto lo subordina y neutraliza al Ser-universal en una Totalidad Anónima; y Lévinas lo que pretendía era una Metafísica no centrada en el Ser, una Metafísica de Ausencias con Trascendencia Concreta, que no alienase al Ser individual.  

            En Heidegger el Hombre era Ser para la Muerte, Ser versus Nada. Para Lévinas Ser y Nada están unidos y se es-para-más-allá-de-la-propia-muerte. En Heidegger la inter-subjetividad es Co- Existencia neutra, en Lévinas, Mismo-Otro son inseparablemente separados en el otro modo que ser o más allá de la esencia.

 

 

 

4. Bibliografía:

 

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                        - Derrida, Jacques: Violencia y Metafísica. Ensayo sobre el pensamiento de Emmanuel Lévinas. en La escritura y la diferencia (1967). Anthropos, Barcelona, 1989, pp. 107-210. Traducción de Patricio Peñalver.

                        - Derrida, Jacques: La Différance y Firma, Acontecimiento y Contexto en Márgenes de Filosofía (1972). Madrid, Cátedra, 1998, pp. 347-372.

                        - Derrida, Jacques: Psyché: Invenciones del Otro (1987). Traducción de Mariel Rodés de Clérico y Wellington Neira Blanco en AA. VV., Diseminario. La descontrucción, otro descubrimiento de América, XYZ Editores, Montevideo, 1987, pp. 49-106.

                        - Derrida, Jacques: Adiós a Emmanuel Lévinas. Oración fúnebre pronunciada durante el sepelio de Emmanuel Levinas el 28 de diciembre de 1995. Tradución de José Manuel Saavedra e Isabel Correa modificada (Horacio Potel).

                        - Derrida, Jacques: Sobre la Hospitalidad. Entrevista en Staccato, programa televisivo de France Culturel producido por Antoine Spire, del 19 de diciembre de 1997, traducción de Cristina de Peretti y Francisco Vidarte en DERRIDA, J., ¡Palabra!

 

            Comentarios sobre Derrida:

                        - Fragasso, Lucas: Jacques Derrida. Diccionario de pensadores contemporaneos, dirigido por Patricio Lóizaga, Emecé, Barcelona, 1996.

                        - De Peretti, Cristina: Deconstrucción. Entrada del Diccionario de Hemenéutica dirigido por A. Ortiz-Osés y P. Lanceros, Universidad de Deusto, Bilbao, 1998.

 

                        - De Peretti, Cristina: La Violencia del Discurso Metafísico. En Jacques Derrida. Texto y Deconstrucción, Barcelona, Anthropos, 1989, pp. 23-68.

 

 

- Emmanuel Lévinas:

            - Lévinas, Emmanuel: Totalidad e Infinito. Ensayo sobre la Exterioridad (1961). Ed. Sígueme. Salamanca. 2006.

            http://www.jacquesderrida.com.ar/

                        - Peñalver, Francisco: Dos Heterologías. El Pensamiento sin el Ser en Lévinas y Derrida. En «Argumentos de alteridad. La hipérbole metafísica de Emmanuel Lévinas», Madrid, Caparrós Editores, 2000, pp. 195-215.

 

 

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© María Esther Zarzo Durá.

Licenciada en Filosofía por UNED.

Investigadora en la UNED, Departamento Filosofía, Programa: Lectura e Historia.

 

© Revista Lindaraja. nº  20, diciembre de 2008

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